Última tendencia en arquitectura: fachadas dinámicas

Hoy en día, la mayoría de las emisiones de CO2 están vinculadas al consumo de energía y el calentamiento global, producido por el efecto invernadero, es una realidad que está aumentando la temperatura media ambiental y el nivel del mar. La preocupación de los países por las consecuencias llevó a implementar el protocolo de Kyoto en 1997, cuyo objetivo es reducir la emisión de gases efecto invernadero entre los países integrantes. Desde entonces, los países se comprometieron a llevar a cabo medidas para reducir emisiones, lo que puso en marcha varios procesos de investigación en este ámbito.

Existe una práctica arquitectónica que es respetuosa con el medio ambiente y tiene en cuenta el consumo responsable. Esta iniciativa lleva el nombre de fachadas dinámicas y sus funciones y beneficios son múltiples. Las fachadas dinámicas ayudan a controlar la radiación solar y, por lo tanto, la entrada de luz y el ambiente interior en una edificación, reduciendo la necesidad de instalar aparatos de aire acondicionado y/o calefacción. También suponen un aprovechamiento óptimo de la luz solar. Desde el interior de los edificios con fachada dinámica se disfruta de la máxima luz natural posible (sin las molestias que supone la luz solar directa) y de vista exterior sin problemas (en la mayoría de los casos, dependiendo del diseño y la tecnología). Las fachadas dinámicas también realizan movimientos al ritmo de la luz del sol o según el gusto del usuario que hace de la fachada algo divertido y dinámico.

Además de las funciones lumínicas y estéticas que suponen, funcionan también como impermeabilizante y aislante (térmico y acústico) de los edificios, por lo que podríamos decir que la función principal siempre es la de minimizar el consumo de energía.

A partir de este punto, las diferentes iniciativas incorporan múltiples mejoras. Como por ejemplo la propuesta de la firma internacional NBBJ, especializada en fachadas y rehabilitaciones dinámicas, que ofrece la posibilidad de controlar totalmente el área con tan sólo una aplicación móvil para Android e iPhone. Además, ante la presencia de personas hay una diversidad de sensores que pueden funcionar.

Pero entonces, ¿qué son las fachadas dinámicas?

Como su propio nombre indica, son construcciones arquitectónicas que simulan estar “vivas” respondiendo a los estímulos medioambientales como son el sol, el viento o la temperatura para optimizar el consumo energético (la razón de minimizar el consumo de energía se debe al problema que se ha presentado en los últimos años en cuanto al medio ambiente y el daño que le hemos causado a través de los años). Son construcciones o edificios inteligentes capaces de pensar, reaccionar y adaptarse al medio para protegerse de él y ahorrar energía.

Las fachadas dinámicas dan una vuelta a las diferentes herramientas arquitectónicas y juegan con ellas para su optimización. Por ejemplo, los huecos y ventanas juegan un papel muy importante en los edificios ya que las pérdidas y ganancias de luz y calor provienen de las mismas (al ser el contacto entre interior y exterior). Incluso las ventanas mejor aisladas tienen una alta pérdida de calor. Las fachadas dinámicas evitan estas pérdidas al máximo ya que poseen dinamismo, logrado mediante distintos métodos tecnológicos. Con esto, podríamos asegurar que no tienen nada que ver con las fachadas tradicionales.

¿Cómo reducen gastos las fachadas dinámicas?

La climatización de los edificios supone el mayor gasto de energía, siendo casi la mitad de la factura (según Somfy España) seguido de la iluminación. Para reducir este consumo, no nos debemos de olvidar del efecto directo que ejerce la fachada.

Con una fachada tradicional (aquí nos referimos a tradicional con no-dinámica), en los meses calurosos la temperatura interior se incrementaría entre 6 y 8 grados centígrados, a lo que le hay que sumar el calor que generan en las oficinas los ordenadores, impresoras o fotocopiadoras en funcionamiento. Por lo tanto, un edificio de oficinas siempre necesita refrigeración. Las fachadas dinámicas en estos casos incorporan protecciones solares para llegar a un balance térmico y de energía en las oficinas.

Sabemos que la eficiencia energética se clasifica por letras, desde la A, que es la mejor, hasta la G. Ésta es una certificación que obtienen los electrodomésticos y hogares. Las fachadas dinámicas afectan directamente en la certificación energética de los edificios, contribuyendo a que obtengan la letra A en la mayoría de los casos.

Gestión de la luz natural por SOMFY

Somfy España define a las fachadas dinámicas con cuatro conceptos:

  • Inmediata, porque se adapta en cada momento a los cambios climáticos exteriores, para hacer confortable el interior y optimizar el consumo energético.
  • Flexible, se adapta al uso de los espacios o cambios de plantas con cambios de programación sin necesidad de hacer obras.
  • Invisible, porque respeta la imagen de la fachada a no ser que sea necesario controlar la luz solar. En caso de no ser necesario estará oculta.
  • Integrada, ya que se integran con la climatización e iluminación.

Tres ejemplos de fachadas dinámicas:

Torres Al Bahar del estudio AEDAS. Inspiradas en la mashrabiya (el elemento tradicional islámico para proteger del sol creando sombras) Además de ofrecer un impacto visual único, utiliza energía renovable de paneles fotovoltaicos.

Fotografía de AEDAS

BIQ HOUSE creado por Arup.

Se trata de una fachada que funciona como un organismo, construida con algas que crecen más cuando sale el sol, lo que hace que aumente el sombreado interno. Además, el edificio puede retroalimentarse de energía ya que producen energía solar.

Fachada homeostática de Decker Yeadon.

La fachada homeostática está compuesta por líneas dispuestas como laberintos. Están formadas por un material flexible que se dobla y filtra el calor solar a través de la variación de su forma. Este sistema responde a las condiciones ambientales y regula con su mecanismo la temperatura interior.

Hoy en día se sabe que el confort térmico, visual y de calidad de aire influyen directamente en el bienestar, la salud y la productividad por lo que estos edificios se hacen un lugar perfecto para oficinas y lugares de trabajo.

En Grupo Goncesco, nos preocupamos por la eficiencia energética en nuestras reformas. Aquí podéis ver nuestros últimos trabajos de reformas de comunidades donde, además de contar con eficiencia energética, nos encanta aplicar las tendencias y novedades en reformas y construcción.

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