Todo lo que debes saber sobre el certificado energético de los edificios

Este certificado acredita que el edificio tiene una determinada calificación de eficiencia energética que va de la A para los edificios más eficientes a la G, para aquellos incompletos o que todavía no reúnen los requisitos para ser considerado eficiente. Para los compradores o los futuros inquilinos, les es útil conocer la información que proporciona esta etiqueta, ya que frecuentemente el consumo energético de un edificio guarda estrecha relación con su precio. Para los propietarios y promotores, es obligatorio solicitarlo y renovarlo cuando haya expirado, tras haber pasado una década, si lo que desean es hacer operaciones de venta y arrendamiento.

¿Qué factores se tienen en cuenta para la calificación del consumo energético? El primer paso para su obtención es contratar el servicio de un técnico especializado que realice una evaluación. Los colegios de arquitectos disponen de listas de acceso público de técnicos cualificados y acreditados para otorgar la certificación, cuyo precio variará dependerá del profesional elegido.  A la hora de medir cuánta energía consumen los edificios, se observan detenidamente una serie de aspectos. Sus dimensiones y su antigüedad son factores condicionantes, como también lo es la región en la que está ubicado, debido a que cada zona tiene unas particularidades climatológicas que también se tienen en cuenta.

Certificado energético de los edificios

El técnico clasificará las distintas partes del inmueble según sean aptas para habitar en ellas o no. Por un lado estarán las habitaciones, el baño, la cocina, el salón… y por otro, los trasteros y los garajes. Sobre este último tipo de zonas no se aplican los criterios de eficiencia energética, puesto que su función no es servir de vivienda.

En lo que se refiere a la estructura, se evalúan todos los recovecos por los que pueda salir energía y lo aislado que está el interior del exterior. Entre ellos, la fachada, los muros, las cubiertas y los materiales de los que están compuestos. A mayor escape de calor y energía, mayor gasto energético realizará.

En último lugar, el técnico certificador revisará los sistemas de calefacción y refrigeración del inmueble, así como su gasto en luz y en electricidad. Según el método del que se haga uso, el edificio arrojará unos determinados niveles de gases contaminantes u otros. Una vez hecha la inspección, se redactan todos los datos sobre el consumo energético y el consumo de dióxido de carbono a lo largo del año. El documento final describe la calificación del consumo de energía, la eficiencia y, en el caso de que sea necesario, una serie de pautas para subir de nivel en los edificios que sean mejorables.

La función del certificado es únicamente informativa, aunque su finalidad es conseguir que los edificios sean lo más eficientes posible y que en aquellos que no lo son se efectúen reformas. Desde la perspectiva europea, la meta a medio plazo es que todos los inmuebles construidos después del 2020 sean passivhaus, es decir, viviendas de consumo casi nulo.

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