Reformas para comunidades de vecinos accesibles

En 2017 expiró el plazo de cuatro años concedido por la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social para que los edificios hicieran accesibles sus instalaciones. Esta ley, aprobada en 2013, defiende los derechos de todas las personas con dificultades de movilidad, entre los que se encuentran personas con alguna discapacidad física y ancianos mayores de 70 años. Sin embargo, casi el 80% no han realizado ningún cambio. ¿Es tu comunidad de vecinos una de ellas?

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Te presentamos a continuación algunas de las soluciones entre las que podréis elegir si la comunidad de vecinos decide efectuar una reforma que garantice una buena accesibilidad.

-Ascensor: se trata de la opción más cómoda y efectiva tanto para las personas de movilidad reducida como para el resto de la comunidad. La única pega que presenta es la complejidad de las obras, lo que hacen de la instalación del ascensor un proceso más costoso. A la hora de elegir un tipo de ascensor se requiere, por un lado, que sus medidas sean lo suficientemente amplias como para que sillas de ruedas, carritos de bebé y otros puedan acceder a él sin impedimento y, por otro, que incorpore un sistema de detección de personas a una altura adecuada para todos y se impida así que la puerta se cierre.

-Rampas: son una de las opciones más comunes y corrientes para mejorar la accesibilidad del edificio y permiten evitar molestas escaleras. A pesar de ello, únicamente es útil para pequeñas subidas, ya que la pendiente máxima permitida es del 12%.

-Elevadores: como alternativa a las rampas en grandes grupos de escaleras, se suele recurrir a la instalación de estos mecanismos de elevación. Hay varias opciones a elegir, entre ellas, las plataformas normales o las oblicuas. En ambos casos se pueden adaptar las medidas de la plataforma al espacio disponible en el edificio, aunque la más recomendable para espacios especialmente estrechos es la de tipo oblicuo que, gracias a la posibilidad de plegarla, ocupa un espacio más reducido. También existen sillas salvaescaleras, pero su gran inconveniente es que los usuarios de sillas de ruedas siempre necesitarán ayuda de otra persona para su utilización. Frente al ascensor, la desventaja que presentan las plataformas salvaescaleras es la lentitud con la que efectúan la subida, aunque son soluciones más económicas.

En Grupo Goncesco, estaremos encantados de atenderte para cualquier consulta relacionada con reformas en comunidades de vecinos. No dudes en contactarnos para recibir más información.

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