Construcción sostenible en la historia

El concepto de sostenibilidad es una creación de la época contemporánea surgida a raíz de la sensibilización ante temas como la polución, el cambio climático o el efecto invernadero. En la construcción de viviendas modernas se busca mantener unos altos niveles de comodidad en el interior sin perjudicar al medioambiente.

La preocupación por el medioambiente surge hace tan sólo unas décadas, y por ello es comprensible que las viviendas que el hombre construye desde la antigüedad no respondan a esta preocupación. Sin embargo, es indiscutible que desde tiempos remotos el ser humano haya utilizado distintas soluciones para responder a su necesidad de cobijarse y sentirse seguro. A lo largo de la historia se han acondicionado los distintos tipos de vivienda para favorecer esa sensación de confort con algunas interesantes soluciones que ni mucho menos son invenciones modernas.

Construcción sostenible en la historia

La idea de aclimatar un hogar mediante el aislamiento de los agentes externos proviene de lejos. Es por ello que no existe vivienda que se precie en el mundo que no se adapte al territorio. Aunque en tiempos pasados el hombre no disponía de los modernos materiales ni de las condiciones de transporte necesarias para construir con determinados materiales, ha sabido sacar siempre el mayor provecho de los materiales disponibles en cada zona. Con el objetivo de refrescar una vivienda, su planta se disponía en torno a un patio central que sirviera como foco de ventilación resguardado del calor exterior. En las zonas con el problema contrario, las viviendas suelen disponer de muros empedrados de gran grosor que impidan la salida del calor del interior. En la Antigua Roma, dieron un paso más allá creando el impluvium. Se trataba de un espacio acondicionado para servir de depósito de agua de lluvia, utilizado tanto para refrescarse como para reutilizar el agua para la agricultura y la jardinería o para el sistema de cañerías de la casa.

En cuanto a la mejora de las condiciones en el exterior, desde la creación de las primeras ciudades ha existido una cierta preocupación por el urbanismo. El trazado hipodámico o la disposición radial surgen para favorecer la comunicación, la distribución y el acceso a todas las zonas de la urbe. A pesar de no disponer aún de vehículos a motor, se empiezan a ensanchar las calles, evitando la aglomeración y facilitando la higiene.  Ya en el siglo XIX, aparece una verdadera preocupación por las comunicaciones y el transporte, por lo que las ciudades se adaptan y se construyen para favorecer la circulación de los distintos medios de transporte.

Aunque lejos de ser construcciones sostenibles, sí se pueden considerar estas ideas como el germen de otras soluciones posteriores para el confort tanto en las viviendas como en las ciudades. ¿Habías reflexionado sobre este tema?

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