Ciudades inteligentes, las grandes urbes del futuro

Para todo habitante de una gran ciudad, hay situaciones que hacen replantearse si la vida urbana merece la pena: la ausencia de espacios verdes y naturaleza, las caravanas y atascos en los puntos neurálgicos, la contaminación por emisiones de vehículos, la contaminación acústica…

Nuestras viviendas parecen ser un refugio que, día tras día, incorpora mayor tecnología; hogares diseñados para ofrecer comodidad y a la vez que eficiencia. Estas ventajas comienzan a implantarse más allá de las paredes de nuestro hogar, en las llamadas “ciudades inteligentes”, para mitigar las incomodidades de las grandes urbes. Estas “ciudades súper-eficientes” aprovechan los recursos no renovables, reduciendo al máximo su consumo, para optar por energías renovables para el abastecimiento general, y aportarán una calidad de vida inmejorable bajo un sistema colaborativo y participativo de toda la ciudadanía.

Ante el alto crecimiento demográfico que han experimentado en las últimas décadas, una estimación de la ONU augura que, para el año 2030, un 60% de los habitantes del planeta poblará las ciudades, las cuales incrementarán considerablemente la superficie de sus extrarradios. De ahí la necesidad de convertir la tecnología en un elemento de confort, seguridad y bienestar que haga de las mega urbes lugares agradables donde vivir.

Si en tu casa apagas las luces cuando no hay nadie en el salón, ¿por qué no hacerlo también fuera? En cuestión de unos años, el alumbrado urbano aumentará o reducirá su intensidad siempre que sus sensores detecten la presencia de personas en la zona. Los semáforos que regulan el tráfico estarán pensados no sólo para garantizar la seguridad de las carreteras, sino que, además, nos harán perder el mínimo tiempo posible, gestionando eficazmente los colapsos en las vías.

Sin embargo, no todas las mejoras se basan en eficiencia energética y reducción de la contaminación. Las aplicaciones de la alta tecnología en las ciudades incrementarán con creces la seguridad de la ciudadanía en las calles. Las utilidades del big data son innumerables y, entre otras cosas, contribuirán a la reducción de los delitos y la violencia y, en caso de que se produzcan, mejorarán y acelerarán la asistencia médica y la actuación de la policía.

Ciudades inteligentes

En definitiva, los avances tecnológicos que se acercan a pasos agigantados contribuirán a mejorar distintos aspectos de la vida diaria: salud, seguridad, bienestar, comodidad… En la búsqueda de la fórmula perfecta entre calidad de vida y reducción de consumo energético, las ciudades inteligentes del futuro próximo parecen ser una solución adecuada, ya no únicamente en las películas de ciencia ficción, sino en la propia vida real.

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